LA CONSCIENCIA DEL SUKI A TRAVÉS DEL KAMAE

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Uno de los primeros post publicados en este blog trataba sobre el kamae. Fue una experiencia nueva tratar un tema aparentemente tan básico desde los distintos puntos de vista con que se abordó el tema en aquella ocasión. Pues bien, como suele ocurrir en un blog con casi 400 entradas o post, los más antiguos son los más despreciados por la gente ávida de información reciente. Eso le pasó a un alumno mío recientemente. Descubrió casi por casualidad dicho post y tras leerlo me hizo algunas preguntas con el fin de matizar algunos extremos. Durante esa charla le hice un comentario que más o menos fue: “el kamae es la expresión consciente del Suki”. Si no recuerdo mal.

Sensei y Kim 2013Suki significa hueco, brecha o fisura. En ese contexto en que lo utilicé hacía referencia a la vulnerabilidad del kamae. Muchos son los que enseñan o entrenan los kamae considerándolos fortalezas inexpugnables desde donde hacer frente a las agresiones o ataques del adversario. Es una idea que no se han inventado ellos, sino que es fruto de una pedagogía que a veces se estanca en algunos puntos, como es el caso, y en donde muchos recalan pero no son capaces de avanzar más allá. Cuando comenzamos a estudiar o enseñar el kamae lo hacemos desde el convencimiento de que esas guardias o posturas son algo idílico, perfecto y cuya utilidad está sobradamente testada. Pero no es así. Son un elemento heredado de la tradición y como tal son un vehículo de información sobre la forma de ver el combate de cada ryûha que componen Bujinkan. Estos kamae son formas iniciáticas, puntos de partida bajo los que subyace un caudal de información muy importante que es necesario descodificar, estudiar y aplicar. Una vez que esto se ha hecho es hora de evolucionar.

El kamae es una forma que intencionadamente adopta nuestra mente y cuerpo ante una acción que atenta contra nosotros. Esto es algo que ya hacemos instintivamente. Cuando creemos que alguien nos va a golpear nos encogemos o nos movemos, buscamos sobrevivir a la amenaza. Cuando de repente oímos un ruido fuerte, sobresaltados nos giramos o nos agachamos, todas estas reacciones del cuerpo activadas por la mente, en concreto por la amígdala, el cerebro reptiliano o lo que es lo mismo el instinto de supervivencia, son kamae. Dichas acciones corporales no son perfectas, sólo pretenden buscar nuestra supervivencia ante una potencial amenaza. Bien, lo que hacemos al entrenar es enseñar a nuestro cuerpo y mente a usar movimientos o posiciones concretas como punto de partida para el trabajo de fundamentos o base en el Dôjô. Extraemos la información contenida en ellos y una vez comprendidos, entrenados y aplicados tendemos a evolucionar para que los mismos se adapten a las necesidades actuales.

Cuando asumes ichimonji no kamae por vez primera tu instructor resalta los puntos fuertes o positivos de dicho kamae, ofreciéndonos una visión parcial y algo subjetiva pero en ese momento necesaria del kamae. Es necesario que comencemos confiando en el kamae que se nos enseña, de lo contrario no podríamos sentirnos medianamente seguros en nuestra formación o entrenamiento. Pero llegado un punto concreto del entrenamiento, el alumno por si solo va descubriendo que aquel idílico kamae, antigua fortaleza inexpugnable, no lo es tanto. De repente somos conscientes de que en las condiciones ideales el kamae es perfecto y de una eficacia total, pero que fuera de esos momentos puntuales “idílicos” el kamae ofrece Suki, huecos, brechas o aperturas por donde el adversario puede colarse y atacarnos.

Antes de nada, uno a esas alturas del entrenamiento tiene que darse cuenta, si ha estudiado correctamente el ryûha, que muchos de esos Suki son intencionados, una forma de trampa psicológica hacia la que se atrae al adversario. Son una forma de manipulación sutil de la situación. Estos Suki se convierten en oportunidades conscientes de luchar y sobrevivir, anticipándonos al adversario gracias a la consciencia que tenemos de la existencia de dichos Suki. Es un momento importante para el estudiante porque su instructor puede que no le muestre la vulnerabilidad “aparente” del kamae y espere que él mismo la descubra. Puede que el propio instructor tenga carencias en su propia formación y eso se transmita lamentablemente a sus estudiantes. Sea como fuere, el hecho es que es necesario llagar a una consciencia del Suki en nuestro “castillo inexpugnable” mediante el entrenamiento riguroso, intensivo y real.

Hay Suki que no están en el kamae, sino que por accidente o por desconocimiento generamos o creamos nosotros mismos durante la lucha o que las circunstancias o escenarios que vivimos o experimentamos provocan. Estos Suki son peligrosos pues no somos normalmente conscientes de su aparición hasta que es demasiado tarde y se nos “ha colado” un ataque del agresor. Otros Suki son provocados por nosotros en un ejercicio de Heihô o estrategia para sobrevivir a una situación potencialmente peligrosa. Debemos ser cuidadosos al crear esos Suki porque pueden escapársenos de nuestro control de la forma más inesperada, poniéndonos en serios aprietos de forma innecesaria.

Por ello cuando entrenemos un kamae tradicional o un henka o variante en Jissen Gata, debemos ser conscientes del concepto Suki. Debemos tener presentes los Suki existentes, naturales, los Suki que provocamos intencionadamente, los provocados por descuido o error y saber gestionarlos todos de una forma práctica que nos permita seguir vivos. De todas formas en este texto he usado como referente conceptual el kamae a la hora de tomar consciencia del principio del Suki, pero tenemos que ver que este principio está presente en todo nuestro entrenamiento físico y psicológico no solamente es el kamae. Tenemos que descubrir nuestros Suki, esos huecos, brechas o si lo prefieren, esas debilidades que nos hacen vulnerables ante el agresor, que nos pueden convertir en víctimas de una agresión o de una acción que de una u otra forma atente contra nosotros. No pretendo más que recordar la necesidad de ser conscientes de la existencia del Suki y de la necesidad de ser conscientes de su existencia, pues ignorarla podría ser fatal. Lo demás es entrenar, entrenar, entrenar con diligencia, disciplina y entrega manteniendo una mente abierta y flexible y un nivel muy bajo de ego. Así es posible descubrir nuestros Suki y ponerles remedio a la vez que aprendemos a descubrir los Suki en los demás y a utilizarlos en su contra si las circunstancias de nuestra supervivencia así lo requiere.

Elias Canal

Source : http://bujinkanasturias.wordpress.com/2014/08/04/la-consciencia-del-suki-a-traves-del-kamae/

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