Los Misterios de la Sabiduría Inmutable, de Takuan Sôhô

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18 02 2016

Un libro imprescindible que me ha impactado enormemente y que creo sinceramente que contiene la esencia del Budo al máximo nivel. La sabiduría contenida en esta obra nos permite ahondar en los misterios del Budo y alcanzar y comprender mejor muchos de los conocimientos que nuestro Maestro Hatsumi Sensei lleva intentando inculcarnos durante años y que muchas veces quedan fuera de nuestro alcance por la brevedad de nuestros encuentros con él.

Takuan Sôhô (1573 -1645), sacerdote zen de la secta Rinzai, hombre de gran personalidad y fuerte carácter, muy popular en su época y cuya figura y obra sigue inspirando hoy día a muchos japoneses. Gran maestro Zen, prolífico escritor, pintor y calígrafo, así como poeta, también cultivó las artes de la jardinería y la ceremonia del té. Amigo de importantes personalidades de su época, shogunes y maestros de artes marciales. Fue nombrado abad del importante templo de Daitoku-ji, de Kyoto, a la edad de 35 años. La leyenda dice también que fue amigo y maestro del legendario Miyamoto Musashi.

El libro “Los Misterios de la Sabiduría Inmutable” es en realidad una larga carta de Takuan a su amigo Yagyû Munenori,  gran maestro del arte de la espada, fundador de la famosa escuela Yagyu Shinkage Ryu.

En esta carta (libro), texto de gran importancia en la historia del Zen, Takuan Sôhô insiste en la idea clave de la mente liberada, no retenida por las cosas, como esencia de las artes marciales.

misterios

 

Algunos breves extractos del libro para que os hagáis una idea:

INSCIENCIA, CIRCUNSCRIBIR EL ESPÍRITU A ALGÚN LUGAR Y PASIONES

Lugar de permanencia significa el lugar donde la mente se detiene, y detenerse significa que la mente es retenida por algún asunto, cualquier cosa.

Tomemos como ejemplo la esgrima, vuestra especialidad. Si, a la vista del sable de vuestro adversario que intenta daros una estocada, queréis parar el golpe, vuestro espíritu estará paralizado por el sable adversario y careceréis de actividad. De ese modo fácilmente recibiréis la estocada de vuestro adversario. Eso es lo que yo llamo “circunscribir el espíritu a algún lugar”. Por más que veáis acercarse el sable, no paralicéis en él vuestro espíritu. Adaptaros al ritmo del sable de vuestro adversario, no penséis en alcanzarle, no reflexionéis ni hagáis conjeturas. Tan pronto como veáis el sable que alza vuestro adversario, aprovechad la situación, tal como se presenta, sin circunscribir en absoluto a ella vuestro espíritu y aferraros al sable adversario que se prepara para daros una estocada y, por el contrario, podréis darle la estocada a él.

En la escuela del Zen se llama a eso: “Tomar la lanza de un adversario para atravesarle a él”. Eso significa que se arrebata al adversario su lanza, su alabarda o su sable y se le hiere con ellos. Es lo que llamáis “sin sable”. Si circunscribís vuestro espíritu, aunque sólo sea un poco, al ataque de vuestro adversario, a vuestro propio ataque, al hombre que ataca, al sable atacante, a la distancia o al ritmo, vuestro trabajo carecerá de efecto y seréis alcanzados por vuestro adversario. Si os oponéis a vuestro adversario, vuestro espíritu será ocupado por él. No debéis pues colocar vuestro espíritu por encima de vuestro cuerpo. Mantener la atención en el movimiento de vuestro cuerpo sólo es apto para las primeras lecciones, cuando somos unos novicios. Si actuamos de ese modo, nuestro espíritu será acaparado por nuestro sable. Si circunscribimos el espíritu al sable, nuestro espíritu será acaparado por él. En cualquiera de estos casos, el espíritu está circunscrito a algún lugar y nosotros nos convertimos en botín. Sin duda, esto lo sabéis por propia experiencia. Yo he explicado vuestra esgrima adaptándola a la Ley (Verdad) del Buda.

SABIDURÍA INMÓVIL DE LOS BUDAS

Yo digo “inmóvil”, pero eso no significa que se es una naturaleza inerte como la piedra o la madera. Por más que el espíritu actúe, según su voluntad, delante, a izquierda, a derecha, en todas las direcciones, jamás está circunscrito, ni siquiera un instante. A este espíritu se le llama “Sabiduría inmóvil”.

Así pues, aunque se hable de “Genio inmóvil” (o Guardián Inmóvil en referencia a Fudo Myoo), de hecho se trata de un estado inmóvil del espíritu único del hombre o, dicho de otro modo, permanecer “sin conturbarse”. “Sin conturbarse”significa “no detenerse en cada cosa”. A la vista de una cosa no circunscribir a ella el espíritu, eso es lo “inmóvil”. Porque si el espíritu se circunscribe a una cosa, al amparo de toda suerte de diferenciaciones en el espíritu, se imagina multitud de cosas y el espíritu se conturba. Ahora bien, incluso si el espíritu circunscrito se mueve, en el fondo no se mueve en absoluto.

Por ejemplo, supongamos que diez personas intentan, una tras otra, heriros con un sable; si paráis el primer sablazo, si no os quedáis en eso, si lo olvidáis y os ocupáis del siguiente, seguro que reaccionaréis ante cada una de las diez personas. Por más que vuestro espíritu reaccione diez veces ante esas diez personas, si no permitís que vuestro espíritu quede circunscrito a alguna de ellas, podréis ocuparos de cada una y podréis actuar con toda seguridad. Si circunscribís vuestro espíritu a una persona, por más que hayáis podido parar el sablazo de la primera persona, no podréis reaccionar al sablazo de la segunda.

Si pensáis

En no pensar

Eso ya es pensar en algo.

No hay que pensar

Ni siquiera en no pensar.

Arrojad al agua una calabaza vacía y presionad sobre ella. Se desplazará inopinadamente hacia un lado. No puede mantenerse fija en ningún lugar. De ese mismo modo el espíritu de los santos no puede mantenerse jamás, ni siquiera un instante, en una cosa. Es como una calabaza que se quiere hundir en el agua.

Si se arroja un balón a una corriente de agua muy rápida, éste va sobre la olas saltando sin detenerse ni un instante.

Hay que hacer todas las cosas haciendo desaparecer totalmente los pensamientos. Esto pertenece al nivel del experto. Cuando se practica la danza, se toma un abanico en la mano y los pies siguen el ritmo. Si se piensa en hacer bien esos movimientos de pies y manos, o en danzar bien, en la medida en que no se pueden olvidar totalmente esos pensamientos, no se puede pretender poseer totalmente este arte.

Si el espíritu está aún atado a los movimientos de las manos y de los pies, la danza aún no es perfecta. Todos los juegos hechos sin abandonar totalmente los pensamientos, son malos.

_________

Recomiendo vivamente la lectura y estudio de este libro para todos aquellos que quieran progresar y profundizar en su Budo.

Es un libro muy corto, de apenas 20 páginas en pdf y 60 páginas en papel.

Si buscáis adecuadamente lo encontraréis gratis y descargable en pdf en internet, aunque yo prefiero siempre una edición en papel. He leído dos ediciones del mismo. Los textos de este artículo están sacados de una de ellas, aunque yo recomiendo la otra, tanto por su tamaño como por la traducción, la del editor José J. de Olañeta, de la colección Los Pequeños Libros de la Sabiduría, de la cual es la imagen de la portada del mismo que ilustra esta entrada del blog.

Esta edición del libro en papel no cuesta más de 8 euros en Amazon o La Casa del Libro por ejemplo, y su pequeño tamaño (11 cm x 14 cm x 0.5 cm) lo hacen ideal para llevarlo encima y leerlo y releerlo en cualquier ocasión o circunstancia.

Buena lectura!

Dani ESTEBAN

Source : https://bushidojo.wordpress.com/2016/02/18/los-misterios-de-la-sabiduria-inmutable-de-takuan-soho/

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